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Hemos tenido que esperar un año para que llegara la presentación oficial de Dos minutos en tu vida, pero la espera ha merecido la pena. Oriente Urbano abrió sus puertas a mi literatura y Neferet ofreció la elegancia de su danza para que todo saliera perfecto el pasado 20 de mayo. Hubo amigos y desconocidos entre el público que conformaban periodistas, escritores, bailarinas y profesionales de otros oficios igualmente respetables.

Tuve la indecencia de aparecer primero y tomarme mi tiempo en preparar la escena encendiendo luces, velas e incienso antes de que Neferet prendiese la llama de la pasión con la magnífica interpretación bailada que realizó de un pasaje de la novela situado en el mar de Cádiz. Nos dejamos los dos toda la energía posible para transmitir el sentimiento y la fuerza de Dos minutos en tu vida en un espacio como Oriente Urbano, cuyas paredes rezuman la quintaesencia del arte.

Llevo tiempo diciendo que esta novela tiene un carácter eminentemente femenino (no buscado objetivamente). La protagonista es una mujer, igual que lo son la chica de la portada (Eva Domínguez), la editora (Macarena Diana), la diseñadora de la cubierta y bailarina (Yolanda de Círez) y la presentadora del acto en Oriente Urbano: Reyes Aguilar, compañera radiofónica que se entregó a la causa y abrió la veda de las preguntas. Llegados a este punto, sólo me queda agradecer la participación del público, que dio sentido a toda una tarde de literatura y danza.

Buen provecho.

José Ibáñez presenta Dos minutos en tu vida en la sala Oriente Urbano en un espectáculo de literatura y danza con la bailarina Neferet

El escritor sevillano José Ibáñez presentará su novela Dos minutos en tu vida en la sala Oriente Urbano (Calle Castellar número 52 Acc. C, Sevilla) el próximo jueves, 20 de mayo a partir de las 20:30 horas junto a la bailarina Neferet.

El acto estará presentado por la bloguera y escritora Reyes Aguilar, colaboradora de Radio Estilo, y servirá de puesta de largo de una novela que ya han leído cientos de lectores sevillanos. La literatura de José Ibáñez y la danza de Neferet se unirán de la mano en una noche que promete ser el punto de partida a futuras colaboraciones entre ambos.

José Ibáñez, licenciado en Periodismo, presenta Dos minutos en tu vida (Editorial C&M, Sevilla, 2009), su primera novela. Narrada en segunda persona, relata la historia de una niña de catorce años que ha perdido hasta su nombre y que recupera su identidad y la verdad de su vida gracias a un extraño llamado Diego con el que coincide dos minutos al día en un viaje en autobús.

Neferet, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, se inició en las danzas egipcias en 2001 con la profesora Laila El Jarad, de origen palestino. Dirige desde 2009 la sala Oriente Urbano. Bailarina y profesora de danzas orientales, tribal fusión y otras danzas, con la inauguración de esta sala ha cumplido el sueño de gestionar su propio recinto cultural. Actualmente trabaja por establecer en Oriente Urbano un espacio cultural que abarque cualquier manifestación  artística más allá de la danza.

Ya lo sabes, este jueves, a partir de las 20:30 horas, te esperamos en Oriente Urbano en la presentación de la novela Dos minutos en tu vida.

Presentación de Dos minutos en tu vida. Literatura + danza

Fecha: jueves, 20 de mayo de 2010

Hora: 20.30 horas

Lugar: Espacio Cultural Oriente Urbano,

Calle Castellar, 52 Acc. C, 41003 Sevilla.

El erizo

Película francesa basada en una novela de éxito editada en España por Seix Barral, El erizo habla de la vida y de la muerte a través de los ojos de Paloma Josse (Garance Le Guillermic),  una niña de diez años que no tiene miedo a final irreversible que a todos nos aguarda. Es una película para los que fuimos niños y para las porteras; seres diminutos que habitan en la entrada de los bloques de vecinos. La comunidad de El erizo es una vecindad elitista de París a la que le preocupan bien poco los problemas de Josiane Balasko, su ama de llaves (Renée Michel). En ese edificio vive Paloma, una niña de once años que tiene todo lo que hace falta para convertirse en princesa: riqueza (en potencia), una casa muy grande, un padre respetable (Wladimir Yordanoff), una madre (Anne Brochet) que no se respeta a sí misma y una hermana con grandes ambiciones. Pero Paloma no quiere nada de eso y se empeña en salvarse de su destino aunque eso implique tomar una decisión irreversible y muy arriesgada.

Los planes de Paloma y el anonimato de la portera se verán alterados, lenta, aunque, inexorablemente por la llegada al edificio del señor  Kakuro Ozu (Togo Igawa), un elegante japonés poseedor también de una gran fortuna.

Construida como un cuento de hadas moderno, El erizo es una película interesante que habla en positivo del cine europeo actual. De este título conviene destacar tanto lo que hay como lo que no. Por un lado, hay una historia afable y poco habitual, una escala social en la que es posible subir por mucho que el ascensor se niegue a llevarnos al último piso, unos rostros muy expresivos y tiernas pieles de erizo a las que sólo se accede si se consigue salvar antes la amenaza de afiladas púas. Lo que no hay son sobreactuaciones, algo que se agradece bastante en una película tan coral como esta. Tampoco hay escenas de más ni momentos superfluos. Todo parece estar bien medido, como le gusta a los franceses.

Atención a los dibujos de Paloma, que son una nueva construcción del mundo dentro de la propia película. Paloma edifica con ellos su particular punto de vista de lo que acontece a su alrededor, extrayendo aquello que le interesa: las, a priori, irrelevancias del día a día que realmente son fundamentales.

El erizo se construye poco a poco siguiendo el paso de un calendario trazado y dotado de contenido gráfico por un Faber Castell manejado con brío por la mano de Paloma en la pared de su propia habitación. Habrá que leer la novela para juzgar luego si la película sigue siendo tan buena como hoy me lo parece.

Buen provecho.

Ficha técnica:

El erizo, Mona Achache, 2009.

País: Francia.

Título original: Le hérisson.

Duración: 100 minutos aprox.

Género: Comedia dramática.

Intérpretes: Josiane Balasko (Renée Michel), Garance Le Guillermic (Paloma Josse), Togo Igawa (Kakuro Ozu), Anne Brochet (Solange Josse), Wladimir Yordanoff (Paul Josse), Sarah Le Picard (Colombe Josse) y Jean-Luc Porraz (Jean-Pierre).

Guión: Mona Achache (basado en la novela La elegancia del erizo de Muriel Barbery).

Producción: Anne Dominique Toussaint.

Música: Gabriel Yared.

Fotografía: Patrick Blossier.

Montaje: Julia Grégory.

Dirección artística: Yves Brover.

Vestuario: Catherine Bouchard.

Calificación: *** Necesaria.

Acostumbrado a comer en El Badulaque, me adentré esta vez en su parrilla, cuya carta difiere considerablemente de la de su hermano mayor y, sin embargo, no le va a la zaga en calidad aunque haya menos opciones para elegir.

A favor de La Parrilla  del Badulaque hay que decir que la atención es excelente (según la nota la camarera se llama Gabriela y por su acento diría que es italiana), y el lugar resulta muy acogedor. El tiempo de espera fue mínimo, si bien la cena tuvo lugar un miércoles y la Alameda estaba casi desierta.

Casualidad o no, los dos platos que pedimos vinieron en cazuela. De los dos, mucho mejor de sabor la provoleta que la patata al horno y también con una temperatura mucho más acorde a las exigencias del plato.

Dejamos pasar las ensaladas, pero no quienes se sentaron un poco más tarde en la mesa de al lado, por eso pudimos disfrutar en segundo plano de un espectáculo visual caracterizado por una mágica conjunción de colores. Así pues, queda anotada la intención de tomar ensalada en la próxima visita.

Pero vayamos con lo que sí cenamos. A simple vista, la provoleta es una invitación al placer y una vez en el paladar el gusto era impecable. En cambio, la patata al horno se hacía pesada. Su sabor no estaba mal, pero parecía insípido frente a las emociones provocadas por la provoleta en unas papilas gustativas que pedían más y más a cada ración llevada a la boca.

Cerramos la noche con una porción de tarta de queso con chocolate, la menos dulce de las golosinas que ofrece La parrilla del Badulaque, si se puede poner en duda la dulzura de un postre como éste. Sinceramente daban ganas de pedir otro trozo para llevar a casa. Lástima que no se nos ocurriera ir con una tartera a mano.

Buen provecho.

La cuenta, por favor.

La parrilla del Badulaque

Dirección: Alameda de Hércules, nº 37 CP 41002, Sevilla.

Ticket: 1 caña de cerveza 1,50 €

            1 copa de Cavicchioli 1928 (lambrusco) 2,20 €

            servicio de pan y picos para 2 personas 1,00 €

            1 provoleta a la napolitana 6,00 €

            1 patata al horno rellena 4,00 €

            1 porción tarta queso/chocolate 3,50 €

Total: 18, 20 euros (IVA incluido). Dos comensales.

Valoración: *** De buen yantar.

Probablemente 2009 haya sido el año en el que he leído más libros, así que me imagino que no podía terminar el año con otro título que no fuera El lector de Bernhard Schlink. Se trataba, hasta ahora, de un escritor totalmente desconocido para mí. Un nuevo autor para mi biblioteca al que llegué incitado por la difícil temática de su novela más conocida.

El lector representa otra forma más moderna y directa de enfrentarse al pasado nazi de Alemania. Las ampollas que ha levantado en España la Ley de Memoria Histórica, muy melancólica y poco efectiva, por cierto, ponen al lector español en un buen lugar para afrontar el dilema moral de esta obra del juez germano Bernhard Schlink. También en nuestro país hubo una generación que no podía o no quería reprocharle nada a la generación anterior. “[…] la revisión crítica del pasado no era la forma que adoptaba exteriormente el conflicto generacional, sino el problema en sí mismo” dice Michael Berg, protagonista de El lector, en una alocución referida al revisionismo del pasado nazi de Alemania que bien podría aplicarse al revisionismo del pasado franquista de España.

El lector es una fábula maravillosa y dura que va más allá de un régimen totalitarista y de un país. Es, en definitiva, un examen de conciencia que pondría en jaque la serenidad de cualquier hombre de bien. Lo que El lector plantea es cómo conservar la memoria de un pasado feliz cuando el presente nos devuelve a la persona con la que compartimos aquellos momentos de forma bien distinta a como la recordamos. ¿Cómo mantener la paz de nuestra conciencia una vez descubierto que la protagonista de nuestra feliz adolescencia fue partícipe directa del holocausto judío?

El chico aquel que leía novelas a una mujer que le doblaba la edad, es ahora un estudiante de derecho que asiste a un juicio contra cinco mujeres acusadas de crímenes de guerra nazi. Entre ellas se encuentra Hanna, la misma mujer que le lavaba minuciosamente antes de hacer el amor; la misma que le hacía el amor antes de pedirle que leyese para ella.

Bernhard Schlink consigue en esta obra encerrar una historia de perversiones y magia, un encuentro nada fácil con uno mismo que conjuga pasado y presente en un solo tiempo compuesto.

Más allá de los crímenes están las personas; criminales y víctimas. El lector nos trae la historia de una criminal que en ningún momento renunció a ser persona. En esta novela hay un juicio en el que los acusados parecen estar juzgados de antemano. La sed de justicia, y también la de venganza, es clara. Schlink habla e esa Alemania avergonzada y dividida por un muro que quería redimirse de su pasado más atroz: “[…] sólo me pregunto si las cosas deberían ser así; unos pocos condenados y castigados, y nosotros, la generación siguiente, enmudecida por el espanto, la vergüenza y la culpabilidad”. No debe pasar desapercibida esta última palabra, porque Alemania juzgó a sus culpables (todos aquellos que no huyeron o se suicidaron), pero al país le cayó encima una losa de culpabilidad que arrastró durante mucho tiempo.

El lector es de 1995, cuando ya el mundo empezó a preocuparse por otros asuntos, cuando Alemania ya no era preocupación sino un caso resuelto. En esta novela, Schlink somete a Berg a un examen de conciencia continuo. El estudiante de derecho se debate entre añorados recuerdos de adolescencia y la necesidad de desmarcarse de una criminal a la que le gustaría olvidar. El amor y la culpa, que algo de oído lleva, nunca estuvieron tan cerca. Este libro es, como El Padrino, una novela que hace que el lector se identifique con el criminal protagonista.

Buen provecho.

Ficha técnica:

El lector, Bernhard Schlink, Editorial Anagrama, Barcelona, 1997.

Título original: Det Votleser.

Edición original: Diogenes Verlag, Zurich, 1995.

Traducción: Joan Parra Contreras.

Diseño de cubierta: Julio Vivas y Estudio A sobre una ilustración de Ángel Jové.

203 páginas

7 euros.

Calificación: *** Imprescindible.

El escritor sevillano José Ibáñez estará el próximo sábado 12 de diciembre, a las 17.30 horas, en la II Feria del Libro del Aljarafe firmando ejemplares de su novela Dos minutos en tu vida en el stand de la Editorial C&M. Se trata del primer acto abierto a todos los públicos desde la publicación de Dos minutos en tu vida el pasado mes de abril. La II Feria del Libro del Aljarafe se celebra estos días en la localidad aljarafeña de Tomares frente al Ayuntamiento de este municipio. La ocasión es especial porque Eva Domínguez, la protagonista de la portada del libro, reside en Tomares. Su presencia en la firma del sábado está aún por confirmar. Este acto se suma a la anterior firma de ejemplares que tuvo lugar en la Feria del Libro del IES Mateo Alemán de San Juan de Aznalfarache en el mes de octubre y que fue todo un éxito.

Recuerda, el próximo sábado 12 de diciembre de 17.30 a 18.30, José Ibáñez firmará ejemplares de su novela Dos minutos en tu vida en el stand de la Editorial C&M en la II Feria del Libro del Aljarafe (Plaza del Ayuntamiento, Tomares).

 

El autor y la editorial cuentan con tu asistencia.

¡NO TE LO PUEDES PERDER!

 

II Feria del Libro del Aljarafe

Del viernes 11 al domingo 13 de diciembre.

Plaza del Ayuntamiento, Tomares (Sevilla).

Mapa de localización aquí.

Buen provecho.

El sonido agropó vuelve a estar de moda. Ha pasado una década desde que No me pises que llevo chanclas se separó. Diez años después, con más tripita y la misma guasa, el grupo palaciego que revolucionó la España musical de los 90 ha decidido volver con nuevas coplas.

Una legión de nostálgicos de veinte a cincuenta años se dio cita en la FNAC de Sevilla para vivir en carne propia un regreso tan inesperado como feliz. La sala estaba abarrotada cuando, a las ocho de la tarde, Pepe Begines y su grupo hicieron acto de presencia en el escenario y el cantante dijo estar muy contento por tocar esa “noche tarde, muy noche tarde, en Nueva York. Perdón, Sevilla capital”.

Los Chanclas se presentaron al más puro estilo agropó: camiseta negra y sombrero cordobés. La banda abrió el concierto con dos temas nuevos: primero, el sencillo 24 horas y segundo, Polisía. Mucho ojo o mucho oído con esta última canción, cuya letra narra las peripecias de un policía de tráfico gitano natural de Jerez. Su estribillo “Soy polisía y pongo multas to los días. Toma que toma” lo memorizó de inmediato un público entregado a sus ídolos desde el primer verso de una copla  de la que Pepe Begines dijo que era “más mala que la anterior” pero menos mala que la siguiente.

Fueron dos canciones muy enérgicas. Dos temas nuevos a los que siguió un trío de clásicos de la época dorada del, ahora, cuarteto de Los Palacios. No sé qué tenía pensado cantar Pepe Begines, pero, a los quince minutos de concierto, alguien le obligó a entonar el añejo Bolillón. Tres veces se dejó la voz el anónimo mozo hasta que el patrón dio su brazo a torcer y dijo: “Vamos a cantar Bolillón”. El entusiasmo de los fieles “chancleros” hizo temblar los cimientos de la FNAC. Antes ya había habido tiempo para la nostalgia con Chicago, la canción de Los Chanclas que mejor se presta a la participación del público.

Al Bolillón, momento más espectacular del concierto, le siguió, también por petición popular, Tengo una tasquita en Triana y ahí se acabó el repertorio clásico, que no el espectáculo, cuyo fin anunció Pepe Begines hasta en tres ocasiones.

Al final llegó el fin que diría Sabina. La sexta y última canción de la “noche tarde” fue En China, uno de los temas nuevos del disco Superhéroe Agropó que supone la vuelta de No me pises que llevo chanclas. En China merece ser incorporado desde ya a la lista de éxitos de este mítico grupo al que ahora le toca volver a la carretera.

Tras diez años de silencio (no para Pepe Begines que sacó dos discos en solitario), es inevitable hacer comparaciones entre lo nuevo y lo antiguo de No me pises que llevo chanclas.

Así podríamos decir que si antes se negaron a viajar a Japón (“Está mu lejo, joé”), ahora tienen obsesión por todo lo que haya sido fabricado En China.

Ellos que tuvieron que recurrir al dolalgial para soportar a una vieja tan pesada como la que les preguntaba una y otra vez Y tú, ¿de quién eres?, ahora se han convertido en agentes de la ley que quitan puntos y ponen multas sin hacer preguntas.

Por otro lado, si en los 90 tuvieron problemas para ver un concierto por culpa de un Cabezón que se les puso en medio, ahora nadie puede molestarles porque navegan 24 horas en Internet.

Por último, viendo el título de su nuevo disco, Superhéroe Agropó, cabe preguntarse si tendrán poderes para resucitar al malogrado Canario. Anoche, al menos, no se le oyó trinar. Conciertazo.

 

Buen provecho.

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